REVELACIÓN DE LA SUBJETIVIDAD A PARTIR DE LAS RESPUESTAS

TRIDIMENSIONALES DEL PSICODIAGNÓSTICO DE RORSCHACH

Autora: Marta B. GUBERMAN


Resumen


Este trabajo tiene un fundamento técnico y otro teórico.

El primero se refiere a la diferenciación de la perspectiva y del volumen como determinantes que, si bien ambos se elaboran a partir de la tridimensión, constituyen estrategias diferentes para abordar situaciones problemáticas.

El pilar teórico es, como vengo sosteniendo y publicando desde hace varios años, la concepción del diagnóstico como un proceso de tres momentos: un momento genérico que consiste en establecer si la persona está más cerca de la salud que de la enfermedad; si fuera éste el caso, habría un segundo momento dedicado a especificar el tipo de patología específica; y por último, un tercer momento, el de personificación, que consiste en trascender la especificidad nosográfica para profundizar y describir lo subjetivo y personal del paciente que transita por ese cuadro.

Para ejemplificar ambos fundamentos, se presenta el análisis e interpretación del uso de ambas formas de tridimensión a través del protocolo de un sujeto evaluado en un contexto clínico, cuyo motivo de consulta fue establecer un diagnóstico diferencial.

Las respuestas tridimensionales muestran un hilo conductor que pone de manifiesto aspectos subjetivos y profundos que, más allá del diagnóstico nosográfico, son la esencia de su padecimiento, y en ese sentido, ha permitido reorientar la estrategia terapéutica del profesional derivante.


Resumo

Este trabalho possui fundamentos técnicos e teóricos.

Os fundamentos técnicos referem-se à diferenciação entre perspectiva e volume como determinantes que, embora ambos baseados na tridimensionalidade, constituem estratégias distintas para abordar situações problemáticas.

O pilar teórico é, como venho defendendo e publicando há vários anos, a concepção do diagnóstico como um processo de três momentos: um momento genérico que consiste em estabelecer se a pessoa está mais próxima da saúde do que da doença; se esse for o caso, haverá um segundo momento dedicado a especificar o tipo específico de patologia; e, finalmente, um terceiro momento, o da personificação, que consiste em transcender a especificidade nosográfica para aprofundar e descrever os aspectos subjetivos e pessoais do paciente que está passando por essa condição.

Para ilustrar ambos os princípios, apresentamos a análise e interpretação da utilização de ambas as abordagens tridimensionais através do protocolo de um sujeito avaliado em contexto clínico, cujo motivo da consulta foi o estabelecimento de um diagnóstico diferencial.

As respostas tridimensionais revelam um fio condutor comum que destaca aspectos profundos e subjetivos que, para além do diagnóstico nosográfico, são a essência da sua condição e, nesse sentido, permitiram ao profissional que fez o encaminhamento reorientar a sua estratégia terapêutica.


Tradicionalmente la perspectiva por claroscuro no ha sido motivo de discrepancia entre las diferentes escuelas: FK para Klopfer y la Escuela Argentina, FV para Exner, FE (estompage) para la Escuela Francesa. En cambio, la perspectiva por línea ha sido considerada como determinante por algunos autores y por otros, no. De este modo si el sujeto usa líneas y tamaños, Exner, lo clasifica con el determinante FD (forma dimensión); mientras que para la Escuela Argentina este tipo de perspectiva no sería un determinante sino un fenómeno especial.


Sin embargo, ninguna escuela ha considerado la diferencia cuando la respuesta tridimensional usa el claroscuro o las líneas para describir distancias (por ejemplo L. IX: “Un bosque. Hay vegetación cercana y más atrás, al fondo, la caída de una cascada”.), o bien cuando la respuesta tridimensional se vale de los claroscuros para describir volúmenes (por ejemplo L. IX “Una manzana roja y bien redonda”)


En el año 2016 junto a Jacqueline Altamirano y Patricia Regueiro publicamos una propuesta de interpretación de la tridimensión diferenciando estas dos maneras de referirse a ella, y sostuvimos que ambas, perspectiva y volumen, son recursos para enfrentar situaciones complejas o conflictivas, pero con diferentes estrategias: en tanto la perspectiva es una toma de distancia de la situación, el volumen implica la inmersión en ella. La perspectiva permite una visión “desde afuera” mientras que el volumen da cuenta de una visión “desde adentro” comprometiendo a la propia corporalidad y en este sentido puede dar lugar a acciones concretas.


La experiencia que hoy quisiera compartir con ustedes, es el análisis e interpretación de tres respuestas tridimensionales del protocolo de un sujeto, las cuales me han permitido arribar a lo que yo llamo el tercer momento del diagnóstico o “momento de personificación”.


Debo aclarar que desde hace ya muchos años vengo proponiendo tres momentos del diagnóstico: uno genérico en el que el clínico debe concluir si el sujeto es sano o enfermo; un segundo momento que es el específico, en el cual debemos investigar de qué está enfermo; y finalmente, un tercer momento, el de personificación, en el cual propongo no quedarnos en la especificidad nosográfica, sino profundizar y describir lo personal y subjetivo del paciente. En pocas palabras, no sólo establecer si se trata por ejemplo de una neurosis obsesiva o de un trastorno límite, sino también de investigar cómo vivencia sus vínculos, su cuerpo, su espacio, su tiempo, sus valores, su posición ante la vida.


El caso trata de un hombre de 30 años al que llamaré Rodrigo. El paciente estaba en tratamiento psicológico y psiquiátrico con diagnóstico de depresión y es derivado por su psiquiatra para hacer un psicodiagóstico de Rorschach porque no estaba respondiendo a la medicación antidepresiva.


Me contacta su madre y cuando dice la edad de Rodrigo le sugiero que me llame él para combinar el horario sin intermediaciones. La señora entonces me responde que es ella la que se encarga de los turnos médicos y el pago de honorarios. Es así que Rodrigo se presenta puntualmente en el horario acordado con la madre.


Es un hombre de estatura baja pero proporcionado, cabello corto y prolijo. Se muestra colaborador y verborrágico. Relata que no trabaja y que vive con su madre, la cual está divorciada de su padre desde que él tiene 9 años. A los 25 años se va vivir y trabajar solo a otra ciudad, pero luego de una “crisis” que sufrió durante la pandemia, vuelve a la casa materna donde habita hasta la actualidad.


Antes del Rorschach administro HTP y Bender. El primero es realizado de modo muy simple y poco elaborado (lo cual da cuenta del uso defensivo de la negación). Los tres dibujos son de tamaño muy pequeño lo que sugiere la vivencia subjetiva de no tener recursos suficientes ante las demandas del medio. En cuanto al Bender, sus figuras son reproducidas correctamente pero rígidamente ordenadas, lo cual sugiere escasa flexibilidad de sus defensas.


En el Rorschach usa la tridimensión en tres ocasiones. Lo llamativo es que lo hace en forma correlativa: en la lámina VI, en la VII y en la VIII.


Voy a comenzar por la lámina VII ya que fue a partir de una respuesta tridimensional de volumen que da en ella, la que me hizo volver al análisis de la lámina VI y a partir de ello, encontrar el hilo conductor de ambas láminas con la lámina VIII.  Describiré las respuestas en el orden en que Rodrigo las da.


A los 30” en posición normal dice: “Cabezas con cuernos”. En la encuesta las localiza en los dos detalles usuales medios y explica: “Son raras. Ojos. Nariz. Cuerno. Raras”. Recordemos que para Passalacqua y Gravenhorst (2007) el fenómeno especial “Raro” hace referencia a una percepción de sí mismo como raro o extraño, de lo que inferimos que ésta es la vivencia de su corporalidad: un cuerpo ajeno y desconocido que no puede arraigar en ningún espacio ni vincularse con otro.


Luego invierte la lámina y utilizando el pequeño detalle en blanco de la zona inferior del detalle central, dice “Águila blanca”. En la encuesta sostiene que es por la forma y que es “como la de la bandera nazi”. El contenido heráldico (es el segundo; ya había dado “corona” en la lámina I) podría referirse a preocupación puesta en su origen, y la referencia al nazismo da a esta respuesta una connotación autoritaria y amenazante.


Vuelve a la posición normal y dice “Estructura de piedra”, usando toda la mancha. Es “por los diferentes tonos de los colores” haciendo mímica con las manos para describir concavidades. Por el uso del claroscuro y la gesticulación para enfatizar los relieves no dudo en clasificar la respuesta como la tridimensión que consideramos volumen. (Altamirano, Guberman, Regueiro, 2016). Según nuestra propuesta de clasificación, esta respuesta sería VF (Volumen Forma) y su interpretación iría en dirección a que el sujeto está inmerso y comprometido en la situación, pero, dado el segundo nivel formal, con escaso control lógico y acciones ineficaces. Teniendo en cuenta que, para muchos autores la lámina VII simbólicamente hace referencia a lo femenino y a lo materno, me llama la atención la respuesta de piedra. Para Ofelia Vázquez (1980) “piedra” en esta lámina hace referencia a una madre desafectivizada, una madre proveedora de lo material, pero sin amor (me pregunto si autoritaria y amenazante como el águila).


Por último, también en posición normal y tomando la zona media del detalle inferior, dice “Guardianes protegiendo una entrada”, respuesta que, a mi criterio, representa simbólicamente la vivencia de Rodrigo acerca de su imposibilidad de salir de la díada madre-hijo, así como de de permitir la entrada de un tercero.


Con esta inferencia volví a analizar la lámina VI, no sólo porque para muchos autores representa la temática de la sexualidad, sino por la coincidencia en el contenido “piedras”. Pero iré siguiendo el orden de sus respuestas.


En la lámina VI y luego de 20” suspira y dice “Umm, esto parece un cuero trabajado por los indios americanos”. En la encuesta explica que es porque “parece montado sobre un palo”. La connotación sexual de esta respuesta es obvia, como también la intelectualización tras la apariencia de artesanía.


A continuación, hace uso de la tridimensión para dar idea de perspectiva. Dice en posición invertida: “Estoy imaginando una pared, un cuarto con manchas de humedad oscuras, y esto sería una pata de madera de un mueble”. En la encuesta explica que la pata de madera está en primer plano, hace una autorreferencia relatando una lámpara que él mismo fabricó, precisamente con una pata de madera, y luego, gesticulando con las manos describe el rincón que estaría en un segundo plano. Aquí la tridimensión está usada en modalidad de perspectiva, es decir, tomando distancia, por lo que interpreto que en este caso está al servicio de la defensa ante la sexualidad como conflicto


A esta hipótesis concurre también las “manchas de humedad oscuras” – contenido que alude a angustia poco concientizada- como también la siguiente respuesta: “pintura rupestre”. Estamos en la lámina VI, o sea que cronológicamente ésta es la primera vez que aparece el contenido piedra, en este caso intelectualizado tras la forma de arte y que, por sus características primitivas, podría estar aludiendo a sus propias vivencias arcaicas.


La última respuesta a la lámina VI corrobora de algún modo la hipótesis ya que dice en posición lateral “Un reflejo en el agua de la noche. No está completa la imagen”.  Es sabida la relación simbólica entre agua y madre; el acromático puro de la noche habla de tristeza sin concientizar; la expresión “no está completa la imagen” es para la escuela argentina un fenómeno especial que llama respuesta de defecto y que alude a la vivencia de incompletud (recordemos su vivencia de extrañeza en relación a su corporalidad). A todo ello debemos agregar que la respuesta de reflejo da cuenta de características narcisistas.


La lámina VIII comienza con la respuesta popular como si intentara o fingiera una adaptación afectiva, pero no resulta eficaz ya que no recuerda el nombre de esos animales que, agrega, “se extinguieron”, como si se mantuviera en la línea temporal de lo primitivo.


En la siguiente respuesta es donde usa la tridimensión para decir, en posición lateral, “Islas en la lejanía”. Las localiza en el detalle central con espacio en blanco y explica la lejanía por el tamaño. Haciendo una combinación confabulatoria agrega que el detalle celeste es “agua por el color”. Esta respuesta muestra su vivencia de soledad (contenido islas), la afectividad primitiva (color puro), la presencia de lo materno (contenido agua); y la combinación confabulatoria da cuenta de un pensamiento carente de lógica.


En síntesis, Rodrigo intenta elaborar la angustia perturbadora de la lámina VI de dos maneras: por un lado, poniendo distancia (uso de la perspectiva), y por otro convirtiendo esa pared oscura y manchada en otra estructura con concavidades, pero esta vez, en lugar de tomar distancia, se inserta en la escena (uso del volumen) por lo que, en definitiva, la angustia persiste, sobre todo por no poder salir de allí (“guardias protegiendo la entrada”). Así llega a la lámina VIII en la que hace un verdadero esfuerzo por responder adecuadamente al estímulo afectivo, pero nuevamente fracasa: los animales no existen y todo queda muy lejos para poder ser alcanzado (islas lejanas)


El uso de la perspectiva como excesiva distancia (ya sea como FV del sistema comprehensivo, o como  perspectiva lineal de la escuela argentina) no le permite elaborar estas vivencias y termina siendo el corolario del análisis: el vínculo erotizado con la madre que se desprende de la lámina VI, no  lo deja crecer (guardianes de la lámina VII), situación que no puede cambiar porque está inserto totalmente en ella (respuesta de volumen) y sin posibilidad de acción porque vivencia su propia corporalidad como ajena y por lo tanto, ineficiente. (F.E. “raro”).


La impotencia de salir del vínculo amor-odio con la madre, el vano esfuerzo por adaptarse a las relaciones afectivas, la vivencia de soledad, el mundo de los afectos percibido como lejos e inalcanzable, más la imposibilidad de asumir una posición adulta configura   todo un cuadro depresivo, pero eso su terapeuta y su psiquiatra ya lo sabían.


Haber diferenciado la perspectiva del volumen me permitió inferir que Rodrigo podía poner distancia con el conflicto, pero cuando éste involucraba a la figura materna, también lo involucraba a él, quedando así indefenso, perplejo, impotente.


Si bien el psicodiagnóstico de Rorschach permitió reorientar el tratamiento en relación a la especificidad del diagnóstico, lo más importante fue no quedarnos en él. Para el momento de personificación de este caso, me he valido del análisis de la tridimensión, el cual descubrió un aspecto de la subjetividad de Rodrigo que, a mi juicio, era el fundamento de sus dificultades.


Dra en Psicologia. Especialista en Psicología Clínica. Especialista en Psicodiagnóstico

Universidad del Salvador (Bs As Argentina)

martaguberman26@gmail.com


DESENTRAÑANDO EFECTOS CONTENIDOS

BIBLIOGRAFÍA

Altamirano J, Guberman M & Regueiro P (2016) La tridimensión en el psicodiagnóstico de Rorschach. Bs. As Lugar

Alvarez, N (2024) Comunicaciones personales

Bohm, E. (1968) Vademecum del Test de Rorschach. Madrid, Morata

Passalacqua A & Gravenhorst, C. (2007) Los fenómenos especiales en Rorschach. Bs As JVE Ediciones

Vazquez O (1980) Rorschach para rorsarschistas. Bs As Editorial U. de Belgrano