PERCEPCIONES CLÍNICAS SOBRE LOS PROCESOS DE PSICODIAGNÓSTICO EN LA COMUNIDAD LGBTIQ+ Y DIVERSIDAD SEXUAL-
Autora: Sofía Daniela MATAMALA FUENTES 1
RESUMEN
Este trabajo explora las percepciones de psicólogos/as/es clínicos/as/es respecto de los procesos de psicodiagnóstico en personas que se identifican como parte de la comunidad LGBTIQ+ y diversidad sexual-
Desde un enfoque cualitativo exploratorio, se realizaron entrevistas semiestructuradas a cuatro psicólogos/as/es con experiencia en psicodiagnóstico clínico con personas LGBTIQ+ y diversidad sexogenérica. A partir del análisis de contenido emergieron diversas categorías, entre ellas: el impacto de experiencias previas de discriminación en la confianza básica hacia el/la/le evaluador/a y en el temor a ser patologizadas/os/es; la presencia de estrategias adaptativas y formas de resguardo frente a la situación diagnóstica; la influencia del contexto institucional y de la posibilidad (o no) de elegir profesional en la apertura del/de la consultante; y las estrategias clínicas que los/las/les psicólogos/as/es despliegan para sostener procesos diagnósticos éticos, inclusivos y sensibles al género, especialmente en procesos de psicodiagnostico.
Los resultados muestran tensiones entre modelos tradicionales de evaluación, muchas veces atravesados por supuestos heteronormativos, y la necesidad de construir dispositivos diagnósticos culturalmente competentes que reconozcan la singularidad de las trayectorias identitarias. Se concluye que el psicodiagnóstico puede funcionar tanto como espacio de reproducción del estigma como de reconocimiento subjetivo y restauración de la confianza, dependiendo de la posición ética y reflexiva del/de la/le evaluador/a. Este estudio busca aportar insumos para la formación, la supervisión clínica y sugerencias de prácticas diagnósticas más inclusivas con la diversidad sexual y de género en Chile.
RESUMO
Este trabalho explora as percepções de psicólogos/as/es clínicos/as/es a respeito dos processos de psicodiagnóstico em pessoas que se identificam como parte da comunidade LGBTIQ+ e da diversidade sexual-
A partir de uma abordagem qualitativa exploratória, foram realizadas entrevistas semiestruturadas com quatro psicólogos/as/es com experiência em psicodiagnóstico clínico com pessoas LGBTIQ+ e diversidade sexo-
Os resultados apontam tensões entre modelos tradicionais de avaliação, muitas vezes atravessados por pressupostos heteronormativos, e a necessidade de construir dispositivos diagnósticos culturalmente competentes, que reconheçam a singularidade das trajetórias identitárias. Conclui-
Introducción
El presente trabajo explora las percepciones de psicólogos/as/es clínicos/as/es sobre el proceso de Psicodiagnóstico en personas que se identifican como pertenecientes a la comunidad LGBTIQ+ y diversidad sexogenérica, en el contexto clínico chileno. Se parte del reconocimiento de que las personas de la diversidad sexual y de género enfrentan barreras significativas en el acceso a servicios de salud mental, así como prácticas discriminatorias y no inclusivas que pueden impactar su experiencia durante los procesos de psicodiagnóstico.
La literatura evidencia que las personas de la comunidad LGBTIQ+ y diversidad sexo genérica presentan mayor vulnerabilidad en términos de salud mental (Domínguez, et. al., 2022), lo cual se relaciona estrechamente con factores psicosociales derivados del estatus de minoría. Según la teoría del estrés de las minorías de Meyer, las experiencias de discriminación, violencia, estigmatización e exclusión social configuran estresores crónicos que afectan negativamente el bienestar emocional de esta población (Quesada, 2020).
El estigma — entendido como signos corporales con los cuales se intentaba exhibir algo malo y poco habitual en el status moral de quien los presentaba (Hoffman, 1970)— es una marca socialmente impuesta que categoriza y devalúa la identidad del sujeto, generando en estos individuos experiencias de inseguridad, retraimiento social y ansiedad anticipatoria frente al juicio de otros. Esto se ve reflejado especialmente en contextos clínicos, donde existe el temor persistente a ser patologizados por su orientación sexual o identidad de género.
Históricamente, la diversidad sexual y de género ha sido objeto de un proceso de patologización en el campo de la salud mental. Carvajal (2015) menciona sobre cómo la homosexualidad fue utilizada como categoría diagnóstica dentro del discurso psiquiátrico y psicológico, instalando una imagen homogénea y apologizada del sujeto homosexual. Aunque la homosexualidad como trastorno clínico fue eliminada del DSM en 1973, subsistieron formas indirectas de estigmatización a través de diagnósticos como la "homosexualidad ego-
La estigmatización social que afecta a las personas LGBTIQ+ se manifiesta como una forma estructural de discriminación basada en la ideología heterosexista y en el sistema sexo género hegemónico. Esta produce una serie de consecuencias subjetivas que impactan negativamente en la salud mental, incluyendo sentimientos de vergüenza, inseguridad crónica, retraimiento social, auto-
Si bien existe poca literatura sobre procesos Psicodiagnósticos en esta población específica, algunos estudios revisados han señalado que la discriminación y el estigma asociados a la identidad de género y orientación sexual pueden influir en la salud mental de las personas LGBTIQ+ (Quesada, 2020). Asimismo, se ha reportado que estas barreras no solo provienen de consultantes o profesionales de la salud, sino que están profundamente arraigadas en las estructuras y políticas de los sistemas de salud pública (Martínez et al., 2018). Dicho contexto sugiere la necesidad de repensar los abordajes clínicos, incluyendo el psicodiagnóstico, para que sean culturalmente competentes y sensibles a las particularidades de esta población en todos los contextos. Tal como mencionan Tomicic, Martínez y Concha (2024) quienes destacan los escasos, pero crecientes esfuerzos investigativos en psicoterapia con población LGBT+, señalando la urgencia de generar conocimiento situado al contexto y culturalmente sensible.
La presente investigación se inscribe en un contexto donde la comunidad LGBTIQ+ y diversidad sexogenérica sigue enfrentando obstáculos estructurales, simbólicos y relacionales en el acceso a una salud mental digna, inclusiva y culturalmente competente. Es por esto que el objetivo de esta investigación es explorar las percepciones clínicas de psicólogos/as/es sobre los procesos de psicodiagnóstico en personas pertenecientes a la comunidad LGBTIQ+ y diversidad sexogenérica. Se busca comprender cómo estas experiencias profesionales configuran modos de abordaje clínico, interpretaciones diagnósticas y prácticas inclusivas o excluyentes dentro del contexto chileno.
La pregunta de investigación que orienta este estudio es: ¿Cómo perciben los/as/es psicodiagnosticadores/as/es chilenos/as/es la influencia de las vivencias de la población LGBTIQ+ y diversidad sexogenérica en su interacción con el proceso de Psicodiagnóstico?. Como hipótesis inicial, se plantea que las personas de la comunidad LGBTIQ+ y diversidad sexogenérica pueden manifestar actitudes defensivas, reticencias o temores durante los procesos de evaluación psicológica, como consecuencia de experiencias previas de discriminación, y que los/as/es profesionales atienden también a estas vivencias y sus consecuencias clínicas. La relevancia de esta investigación radica en múltiples niveles:
En primer lugar, contribuye al campo de la psicología clínica al visibilizar cómo los/as/es psicólogos/as/es interpretan e intervienen en los procesos de psicodiagnóstico con personas de la diversidad sexual y de género. Al situar el foco en quienes realizan los procesos de Psicodiagnóstico, esta investigación permite reflexionar críticamente sobre la práctica profesional, identificando patrones, sesgos y estrategias que impactan directamente en la experiencia de los/as/es pacientes.
En segundo lugar, la investigación aporta conocimiento aplicado que puede nutrir procesos formativos, marcos teóricos y prácticas clínicas más inclusivas. Al recoger experiencias en diversos contextos (consulta privada, salud pública, espacios comunitarios), entrega insumos que pueden orientar políticas de atención en salud mental sensibles a la diversidad.
Finalmente, el estudio se alinea con los principios de justicia social, derechos humanos y despatologización de la diversidad sexual y de género. Al indagar críticamente en un área poco explorada —los procesos de psicodiagnóstico en esta población—, se abre un espacio para repensar el lugar de la evaluación psicológica en la construcción (o deconstrucción) del estigma.
Metodología
Se adoptó un enfoque cualitativo exploratorio. Para la recolección de información, se realizaron entrevistas semi-
Se analizó el contenido de las entrevistas a través de un enfoque de categorización emergente, buscando patrones y sentidos comunes que permitan identificar desafíos y oportunidades para el quehacer clínico.
Resultados
Del análisis de las entrevistas realizadas a cuatro psicólogos/as clínicos/as con experiencia en psicodiagnóstico a personas de la comunidad LGBTIQ+ y diversidad sexogenérica, emergieron diversas categorías relevantes. Los y las profesionales han llevado a cabo procesos de psicodiagnóstico utilizando técnicas proyectivas en diversos contextos de atención psicológica, tales como centros de salud pública, dispositivos institucionales y consultas privadas. Además, algunos/as se desempeñan como docentes en universidades, impartiendo contenidos relacionados con psicodiagnóstico y pruebas proyectivas. Esta diversidad de escenarios permitió observar tanto regularidades como particularidades en las experiencias clínicas con personas de la comunidad LGBTIQ+, revelando tensiones éticas y clínicas que atraviesan la práctica diagnóstica en distintos ámbitos del ejercicio profesional.
Una primera categoría identificada fue la influencia de las vivencias previas de discriminación en el proceso psicodiagnóstico. Se coincidió en que estas experiencias generan una desconfianza basal hacia el/la/le evaluador/a, lo cual puede dificultar el proceso. Se destacó que muchas personas de la diversidad sexual y de género arrastran temores a ser apologizadas, situación que se ha visto reforzada por antecedentes históricos en el campo de la salud mental. Esta desconfianza puede expresarse en actitudes defensivas, silencios o reticencias a explorar temas íntimos como la sexualidad o la identidad de género. En algunos casos, los/as/es consultantes manifiestan explícitamente inquietudes sobre el posicionamiento ético y clínico del/la evaluador/a, preguntando su posicionamiento frente a la diversidad sexogenérica o si tiene experiencia y/o formación en temáticas de género.
Una segunda categoría corresponde a las estrategias adaptativas observadas en la interacción clínica. Estas no necesariamente responden a mecanismos intrapsíquicos inconscientes, sino que se configuran como maneras concientes de protegerse y anticiparse frente a posibles experiencias de discriminación y estigmatización. Por ejemplo, un/a evaluador/a señaló que pacientes evitan referirse a su orientación o identidad, o incluso niegan explícitamente ciertos aspectos, como forma de autoprotección. También se reportaron casos donde el uso de pronombres o nombres elegidos fue un punto crucial de validación identitaria, lo que evidenció la importancia del lenguaje en el vínculo terapéutico.
Una tercera categoría fue la influencia del contexto institucional en la percepción del proceso de evaluación. Cuando las personas pueden elegir libremente al profesional que realice el proceso de psicodiagnóstico —como suele ocurrir en la práctica privada— tienden a mostrar una mayor apertura, disposición y sensación de confianza. Por el contrario, en contextos donde la elección no está garantizada (como suele ocurrir en dispositivos públicos), se identifican mayores niveles de resguardo, incluso cuando el motivo de consulta no se vincula explícitamente con temas de identidad u orientación. Esto sugiere, que la posibilidad de elegir el entorno y al profesional clínico influye directamente en la construcción de un vínculo terapéutico.
Una cuarta categoría se relaciona a estrategias clínicas, los entrevistados mencionaron la necesidad de mantener un lenguaje respetuoso y neutro, evitar suposiciones sobre la identidad del paciente, e integrar la perspectiva de género y diversidad como eje transversal. Además, se enfatizó la importancia de que los/as/es profesionales se formen activamente en temáticas de género y sexualidad, y se mantengan actualizados/as/es respecto a las transformaciones socioculturales en torno a las identidades sexo-
También se advirtió que existe un riesgo doble en el abordaje de estos procesos: por un lado, invisibilidad los temas de sexualidad e identidad por temor a incomodar al paciente —lo que ha sido descrito como una forma de “discriminación positiva”— y, por otro, sobreinterpretar estos elementos como si fueran siempre centrales. Ambos extremos fueron señalados como errores clínicos que deben evitarse mediante un trabajo supervisado y una formación constante en género y diversidad. Los y las profesionales entrevistados/as destacaron que la intervención diagnóstica no debe perder su foco clínico por temor o sobreprotección, ya que ello puede afectar la comprensión global del/la paciente.
Por último, se indicó que el proceso de psicodiagnóstico puede constituir una oportunidad de reconocimiento subjetivo para los/as/es pacientes de las diversidades sexogenérica, propiciando un espacio de restauración de la confianza, siempre que el/la/le evaluador/a logre construir un vínculo suficientemente seguro y respetuoso, lo que aparece como el principal desafío del psicodiagnóstico con esta población. De lo contrario, existe el riesgo de revictimización o de reforzar experiencias previas de exclusión. La construcción de prácticas diagnósticas inclusivas no depende únicamente del uso técnico de las herramientas, sino de una actitud ética, reflexiva y políticamente consciente por parte del/la/le evaluador/a.
Discusión
Los resultados de las entrevistas a psicólogos/as se enmarcan en las advertencias que han formulado diversos estudios latinoamericanos respecto a las limitaciones del ejercicio clínico con población LGBTIQ+. Martínez et al. (2018) señalan la falta de competencias culturales en salud mental como un factor que incrementa el riesgo de que las prácticas clínicas reproduzcan estigmas o malentendidos hacia las personas de la diversidad. Esta descripción que aparece en la literatura resuena con lo observado en la presente investigación, que ha mostrado la percepción de que los profesionales entrevistados, reconocen la necesidad de revisar sus propias suposiciones, sesgos y marcos interpretativos al realizar procesos de psicodiagnóstico.
Los hallazgos de la investigación se articulan de manera coherente con el marco teórico revisado. Tal como plantea Meyer (2003), las personas pertenecientes a minorías sexuales y de género se ven expuestas a estresores crónicos derivados de su estatus social, lo cual impacta negativamente su salud mental. Esta teoría se ve reflejada en las entrevistas, donde los/as/es psicólogos/as/es reportan la presencia de estrategias, anticipaciones, temores y adaptaciones que responden no tanto a conflictos intrapsíquicos individuales, sino a experiencias sociales de discriminación y patologización.
Quesada (2020) señala que la estigmatización produce efectos subjetivos como el retraimiento, la autocensura y la vigilancia constante. Este planteamiento se confirma en el testimonio de los/as entrevistados/as, quienes observaron que los/as/es consultantes muchas veces adoptan una actitud temerosa frente a la situación de Psicodiagnóstico, ocultando aspectos identitarios por temor al juicio clínico. Del mismo modo, la insistencia en el uso correcto de pronombres y nombres elegidos demuestra la importancia de validar simbólicamente la identidad del consultante, como paso necesario para establecer una alianza terapéutica efectiva.
Por otro lado, las dificultades de los profesionales en la interpretación del material de los procesos de psicodiagnóstico recuerdan a la constatación que hacía Carvajal (2015) mencionando algunas de las teorías a la base de la interpretación de técnicas proyectivas han operado desde una matriz heteronormativa y patologizante de la diversidad sexogenérica. Los/as profesionales entrevistados/as señalaron la necesidad de adoptar una posición crítica respecto de estas teorías, repensando el marco interpretativo para no incurrir en lecturas estereotipadas. Esta postura, va en la línea de comprender el psicodiagnóstico no como un procedimiento neutro, sino como una práctica situada, atravesada por relaciones de poder y por la historia social del dispositivo clínico.
De forma complementaria, Martínez, Tomicic y colaboradores (2018) proponen estrategias concretas para una psicoterapia culturalmente competente con población LGBT+. Entre ellas destacan el uso de un lenguaje inclusivo, la revisión crítica de los propios prejuicios, el respeto a los tiempos del consultante y la necesidad de incorporar la perspectiva de género como eje transversal en la formación profesional. Estas recomendaciones coinciden plenamente con lo expresado por los/as entrevistados/as, quienes enfatizaron la importancia de la supervisión clínica permanente, el cuestionamiento activo del marco teórico tradicional y la generación de condiciones de validación subjetiva en el proceso diagnóstico.
En síntesis, los resultados dan cuenta de una tensión entre el modelo tradicional de evaluación psicológica heteronormada y la necesidad de construir dispositivos diagnósticos culturalmente competentes, que consideren y respeten la singularidad del sujeto y su trayectoria identitaria. Esto implica, como sostienen tanto la teoría como la práctica clínica, el reconocimiento activo de las condiciones estructurales de discriminación, así como la disposición ética a sostener espacios terapéuticos no patologizantes. Además, se sugiere avanzar en el desarrollo de marcos formativos que aborden explícitamente las especificidades clínicas de trabajar con diversidad sexual y de género en psicodiagnóstico, considerando el contexto histórico, atención pública, institucional y privada, evitando tanto la invisibilización como la sobreexposición de la diferencia en los procesos diagnósticos; posibilitando que el proceso psicodiagnóstico sea parte de una restauración de confianza entre la comunidad LGBTIQ+ y diversidad sexual-
REFERENCIAS
Carvajal, C. (2015). Reflexión crítica sobre la patologización de la diversidad sexual en la historia de la psicología. XVI Congreso ALAR.
Concha, F., Martínez, C., Tomicic, A. (2024). Investigación en psicoterapia LGBT+ en Iberoamérica: avances y desafíos. Revista de psicoterapia, 35 (127), 65-
Domínguez, M., Martínez, C., Tomicic, A., & Spuler, C. (2022). Internalización del estigma en personas LGB: Análisis de su impacto sobre la salud mental y la búsqueda de ayuda psicoterapéutica en Chile. Terapia Psicológica, vol. 40, no 1.
Goffman E, Guinsberg L. (1970). Estigma: la identidad deteriorada. Amorrortu Buenos Aires.
Martínez, C. Tomicic, A., Gálvez, C., Rodríguez, J. Rosenbaum, C., Aguayo, F. (2018). Psicoterapia Culturalmente Competente para el Trabajo con Pacientes LGBT+. Una Guía para Psicoterapeutas y Profesionales de la Salud Mental. Centro de Estudios en Psicología Clínica & Psicoterapia, Universidad Diego Portales (CEPPS-
Quesada, R. (2020). La salud mental de los jóvenes gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales y queer. Universidad Autónoma de Madrid. Trabajo de Fin de Grado en Enfermería.
(1) Psicóloga Universidad Alberto Hurtado, Chile -